13 mar 2018

Observando nuestro mundo a través de un agujero




El pasado 8 de marzo mi clase y yo tuvimos el placer de visitar el World Press Photo.
Una galería de fotografía que nos proporciona una visión desde otro ángulo mostrando así la peor de las caras que tiene nuestro mundo, el maltrato animal, el abuso de personas, los conflictos entre países, la pobreza, la presión, los prejuicios, etc.
Nuestra visita fue guiada y dividida en dos partes. La primera parte nos mostró el maltrato que estamos ejerciendo al medio ambiente de forma deliberada, no únicamente con la contaminación de los diferentes ecosistemas alrededor del mundo que culminan en ocasiones con la puesta en peligro de algunas especies, sino además la caza sin control y el maltrato que se les da a los animales. En la exposición se mostraron ciertas imágenes de África donde se podía ver cómo los cazadores furtivos roban a los animales algunas de sus extremidades dejándolos moribundos o incluso en muchas ocasiones matándolos despiadadamente. Dejando a un lado la humanidad abusan de la vulnerabilidad de estos únicamente a cambio de dinero o por simple placer.
La segunda parte trata más los conflictos y guerras que hay en países de diferentes partes del mundo. Mostrando cómo niños, mujeres y hombres mueren de forma cruel y entre escombros sin poder hacer nada para remediarlo, mostrando cómo muchas de estas personas tienen que dejar familias y casas para poder huir y salvar sus vidas y las de sus más allegados.
Pudimos ver cuán ignorantes somos en muchos temas. No todo lo que vemos en la televisión es cierto.
Tuvimos el privilegio de que nuestra guía, una chica joven ucraniana, pudo contarnos su propia experiencia y cómo los medios nos informan únicamente de aquello que les interesa contar. Ella nos explicaba qué trato se les da a muchas de las mujeres, niñas y niños que al huir de tales países como África son encerradas en campos donde quedan a merced de la trata de blancas, las violaciones y las torturas. Nos hizo pensar a todos que en nuestro país (España) se insulta a estas personas y acusa de “robar” nuestros puestos de trabajo y de forma indirecta contribuimos a que se las encierre en lugares como este. Ahora bien, cabría preguntarnos: si fueran nuestras hijas o hijos, hermanas o hermanos, madres o padres, ¿qué pensaríamos? Seguramente la cosa sería bastante diferente, porque cuando nos concierne a nosotros ya no es lo mismo.
Oía los comentarios entre mis compañeros. Muchas veces no podemos lograr entender cómo entre personas nos podemos hacer tanto daño o incluso a seres como los animales, que, aunque no son humanos tienen sentimientos.
Experiencias como esta nos hacen darnos cuenta de en qué clase de mundo vivimos, pero también nos mueve a valorar cada día el regalo que es estar vivos, tener a nuestras familias, lo necesario para vivir y ser libres, cosas que a simple vista no parecen tener importancia porque las damos por hecho pero que si dejáramos de tenerlas de repente seguramente no podríamos soportarlo.
PD: “Parémonos a pensar”

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